miércoles, 16 de marzo de 2016

Buscando a Erik...

Siempre he querido ser madre, pero era más una frase hecha que algo que realmente deseara. Me di cuenta que era así, porque he pospuesto ese momento durante mucho tiempo. La comodidad, la independencia, viajes... egoísmo, me hicieron no encontrar nunca el momento, y si a esto le sumamos la inestabilidad laboral de nuestros tiempos, pues ya tenemos todas las excusas.
Pero no es cuestión de excusas, tan sólo de tomar decisiones y siempre contemplé que existía la opción de no tener hijos. Pero en el fondo, como os contaba, siempre lo había querido. No era un deseo desesperante ni hubiera sido traumático el hecho de no poder tenerlos, pero adoro a los niños y me imaginaba que tener uno propio debía ser algo maravilloso.




El caso es que sufrimos la muerte de un miembro de la familia. Nos quedábamos descolgados, sobre todo mi pareja, y ese fue el momento que nos decidió.
En mi familia siempre que ha habido una muerte, ha aparecido una nueva vida y en este caso fue igual.




Como había retrasado tanto el momento pensé que nos costaría mucho más concebir. Yo ya tenía 35 años y ya se había encargado medio mundo de recordarme lo vieja que era. Pero el caso es que no fue así. Como dice mi madre somos mujeres fértiles; mi abuela materna 8 hijos y por parte de padre 12....
Me quedé tan rápido que no me dio tiempo a buscar a Erik, a frustrarme, a desearle porque no venía, a tener que esperarle al siguiente mes. Con él todo ha sido fácil.
No me dio tiempo a prepararme, ni física ni psicológicamente. De hecho cuando me enteré me sentí hasta culpable por haber seguido mi vida durante ese mes ( alguna caña que otra y cigarro cayó).
Y como siempre he sido muy regular pues empecé a mosquearme con tan solo un día de retraso. Los síntomas de la regla eran exactamente igual a los de siempre: hinchazón abdominal, ligero dolor de cabeza, tensión mamaria... idénticos!. Según avanzaban los días empecé a encontrarme peor. Me daban mareos y fiebre y pensé que si no estaba embarazada tenía algo bien jodido.


Mi cómplice en toda esta historia y mi ayuda en estos días de incertidumbre fue mi amiga Keniata (aquí la vamos a llamar así). A través de interminables mensajes me iba indicando y asesorando ya que ella estaba embarazada de 3 meses. Este apoyo ha sido constante a lo largo de todo el embarazo y lo sigue siendo ahora. Una suerte que he tenido de cruzármela en un mal trabajo!


Esperamos que acabara la semana y el domingo 19 de abril hicimos un test de embarazo, no podía seguir con esa angustia de no saber.
Ya veis la foto. Fue positivo. Nos miramos y nos abrazamos durante mucho rato. Yo lloré, creo que de nervios. Desde ese mismo momento me sentí diferente. Ya no era la misma de siempre... empezaba a convertirme en La Mamá Vikinga.

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